El
Dr. Wartan Keklikian advierte sobre la necesidad de combinar ambos estudios
para erradicar el efecto rebote.
Prensa.- En la batalla
contra la obesidad, la medicina ha dado un salto cuántico: hemos pasado de las
dietas genéricas a la lectura del código molecular. Tras años de frustración
para miles de pacientes, la ciencia confirma que la clave del éxito no reside
únicamente en la voluntad, sino en la información.
En Venezuela,
desde hace cuatro años, los test genéticos y epigenéticos están marcando un
antes y un después en la salud metabólica, permitiendo que el paciente deje de
adivinar qué comer y empiece, finalmente, a sanar.
Para el Dr. Wartan
Keklikian, cirujano general especialista en cirugía laparoscópica, robótica Da
Vinci XI y medicina bariátrica, la diferencia entre nuestra herencia y nuestros
hábitos es clara: "El test genético estudia los genes que tenemos en el
cuerpo humano. Un test epigenético estudia cómo el medio ambiente influye en
que esos genes se expresen o no".
El especialista
utiliza una analogía cinematográfica para explicar este complejo proceso:
"Imagínate que estás grabando una película y registras muchas secuencias
de video; esos serían los genes. La parte epigenética es el editor que
determina qué videos se van a mostrar y cuáles no. Puedes tener muchos genes,
pero la epigenética decide cuáles se transformarán en proteínas y cuáles
permanecerán dormidos".
Más allá de un
laboratorio convencional
A diferencia de
los exámenes de rutina, estas pruebas ofrecen una radiografía molecular de la
nutrición. "Nos aportan información muy específica. Nos dice cómo
metaboliza cada paciente las grasas, los carbohidratos o las proteínas; cómo
procesa minerales y vitaminas, y qué enfermedades asociadas a la nutrición podrían
tener riesgo de desarrollar", explica el Dr. Keklikian.
El test detecta
incluso si un alimento, por muy "saludable" que parezca, inflama al
paciente o lo hace engordar. "El propósito es hacer un plan súper específico
y lo más sano para ese individuo en particular”.
El proceso destaca
por su simplicidad y vanguardia tecnológica. El test genético se realiza
mediante un raspado de la mucosa bucal con un hisopo. "No requiere
preparación especial. Esa muestra viaja a Europa y el resultado, que es para
toda la vida, llega en uno o dos meses", detalla el cirujano.
Por su parte, el
estudio epigenético se realiza a través de la raíz de cinco hebras de cabello.
Gracias a un decodificador que emplea biomagnetismo, física cuántica e
Inteligencia Artificial, el informe se emite desde Europa en apenas 20 minutos.
Mientras que el mapa genético es inmutable, el epigenético tiene una vigencia
de tres a cuatro meses, coincidiendo con el ciclo de renovación celular del cuerpo.
Un mapa detallado
hacia el peso ideal
El propósito de
estos estudios es eliminar el margen de error. A diferencia de un examen de
sangre convencional, estas pruebas revelan una radiografía molecular de largo
alcance:
*Metabolismo específico:
Cómo
procesa el cuerpo las grasas, proteínas y carbohidratos.
*Sensibilidades ocultas: Alimentos que, aunque se consideran
"sanos", pueden inflamar a un paciente en particular. *Riesgos nutricionales: Déficits de vitaminas y minerales antes
de que se conviertan en un problema clínico. *Marcadores de comportamiento:
Genes asociados a la ansiedad, el deseo por los dulces y la falta de saciedad.
"La
información es poder, y en este caso, es el poder de defender tu salud", afirma
el especialista, quien destaca que la genética determina entre el 60% y 70% de
la obesidad, por lo tanto, ignorar este factor es intentar resolver un problema
con menos de la mitad de las herramientas necesarias.
Un testimonio que
rompe paradigmas
La efectividad de
estas pruebas no es solo teoría clínica, es una realidad que el propio Dr.
Keklikian vivió en carne propia. "Yo era obeso mórbido y me hice un bypass
gástrico hace 14 años. A pesar de la cirugía, no llegaba a mi peso y empecé a
engordar otra vez".
La respuesta llegó
con el test: "Descubrí que una dieta baja en calorías no me servía. La más
efectiva para mi caso era baja en carbohidratos. Vi que tenía el gen del
rebote, del deseo por el dulce y genes de hipertensión y resistencia a la insulina.
Estaba comiendo lo que juraba que era sano, como pechuga a la plancha con
acelgas, y resulta que para mí genética eso no era lo ideal. El test te da las
herramientas para saber cómo arreglar eso".
Sin límites de
edad ni condición
Estas pruebas no
están restringidas a pacientes con obesidad mórbida. Cualquier persona, desde
niños hasta adultos mayores, puede realizárselas para mejorar su nutrición
celular o detectar tóxicos en el cuerpo. Según el especialista, ambos test se
complementan: "Hacer uno sin el otro estaría incompleto. Los dos se multiplican
para dar un mapa detallado del paciente".
Además, el impacto
en procedimientos como la colocación de balones gástricos o cirugías es
determinante. "Si añadimos los resultados genéticos a una cirugía o un
balón, los resultados van a ser mucho mejores y no habrá rebote. Saber qué
comer te lo dan estos estudios", enfatiza.
La medicina de
precisión se complementa con el uso de tecnología de punta, con la silla
EMSELLA. Tras una pérdida de peso importante, el cuerpo requiere
rehabilitación. De allí que, el Dr. Keklikian emplea este equipo de vanguardia
para fortalecer el piso pélvico y tratar la incontinencia urinaria, además de
tonificar la musculatura que el ejercicio convencional no logra alcanzar.
"El uso de
estas herramientas coloca al país en el mapa de la medicina moderna, donde se
entiende que adelgazar no es solo "comer menos", comenta el cirujano.
Hoja de ruta para
el éxito metabólico
Para el Dr.
Keklikian, el éxito es multifactorial, por lo tanto, el paciente debe seguir un
protocolo integral que incluye, cumplir el test a rajatabla “Los que cumplen lo
que dice el test, les cambia la vida"; contar con el apoyo de nutricionistas que traduzcan
el informe genético en platos reales y seguir hábitos pilares, como aumentar
masa muscular, dormir bien, hidratarse y gestionar el
estrés.
"Tú puedes
estar comiendo sano y haciendo ejercicio, pero si duermes mal y vives
estresado, puede que no pierdas peso. La obesidad tiene muchas aristas y la más
importante es la genética", concluye el especialista, reafirmando que la
ciencia hoy nos permite dejar de luchar contra nuestro cuerpo para empezar a
trabajar a su favor.
@drwartan